jueves, 9 de agosto de 2012

Visita a Torre Espacio

Hace unas semanas, por aquello de llevar el móvil en la mano y estar enganchada al cacharro, llegué a tiempo para apuntarme a una especie de quedada que, inicialmente, organizaban los @IgersMadrid (si no lo sabéis, igers viene de Instagram, instagramers, no es que me lo haya inventado o que sea otra cosa rara). Digo inicialmente, porque de lo que se trataba realmente, es de un "enfrentamiento" pacífico entre Instagramers y Nikonistas. Sí, sí, Nikonistas ni más ni menos.

Por cierto, el encuentro estaba organizado por el equipo de TheRanking.com, majísimos y, además, con una web súper curiosa en la que el que no haga, participe o encuentre un ránking que le guste, es que es muuuuy raro. Desde nombres peculiares de las Olimpiadas hasta los peinados de Kate Middleton. Vamos, lo que se te ocurra.

Cuando llegamos al punto de encuentro de Instagramers y Nikonistas, la situación fue peculiar: auténticos profesionales de la fotografía ataviados con lentes, objetivos, cámaras enormes,... y nosotros, los pobres, con un mísero teléfono en mano haciendo fotos disimuladamente a lo que podíamos. Bueno, quizás exagero porque realmente el enfrentamiento no fue tal y la convivencia pacífica de dos tendencias es totalmente posible :P

Subimos a la 43 planta del Edificio Torre Espacio. Una monstruosidad gigante, altísima, con unas vistas en los despachos que, si trabajo ahí, me pasaría el día mirando por las ventanas. Cuando estuvimos todos, llegó el momento debate: los dos portavoces de los dos tipos de grupos distintos, expusieron sus puntos de vista sobre la fotografía, las cámaras y la evolución de este campo a lo largo de los últimos años. ¡Impecables ambos!

Parece ser que el edificio es tan famoso, que ha salido hasta en un documental americano sobre Megaconstrucciones ;-)

Así que después, cámara o iphone en mano, nos pusimos todos a fotografiar los alrededores de la oficina mientras nos contaban curiosidades como que, al ser tan alto el edificio, para aguantar los vientos, oscila hasta 2,5 metros en lateral. Vamos, que el edificio se mueve 2,5 metros, ¡casi nada!


En definitiva, una compañía muy grata, unas vistas espectaculares y una experiencia peculiar donde las haya. ¡Gracias!


¡Al agua patos!

El pasado fin de semana estuve disfrutando de unos días de piscina. No de la municipal, no. De piscina privada, de esa en la que si quieres entras tú y 20 más. Bueno, si quieres tú o si caben en la piscina. Piscinas de esas en las que, milagrosamente, aparecen vasos dentro o se pinchan colchonetas. Más aún cuando además de ti, hay 12 personas más.

Si de algo hay una plaga en verano, es de fotos de verano en "Instagram". Playas, pies, piscinas, cubatas, puestas de sol,... y, cómo no, yo no iba a ser menos. Además, hay pocas cosas tan agradecidas como las fotografías de piscina en un día de sol: casi ni necesitan filtros.

También reconozco que soy adicta a Instagram. Desde que entró en mi vida, prácticamente no tuiteo, ¿para qué si lo puedo explicar con unas fotografía? Así que así fue que surgieron estas dos:


¿Cómo puede cambiar tanto una fotografía con un par de retoques?Si bien es cierto que el filtro de Instagramhace auténticos milagros, por mucho que nos pese, el encuadre cuadrado también favorece a la foto.

¿Y cómo surgió esta foto? Pues espontánea, total. De esto que dices: ¡Foto! y, aunque todos posan, a alguien le da por lanzarse al agua y crear este magnífico charco.

¿Usáis Instagram? ¿Os gusta? Me declaro #InstagramAdicta

miércoles, 8 de agosto de 2012

¡Mosquito trap!

Desde que la cámara no es un artilugio que tienes que llevar a propósito, sino que es parte de tu día a día, es más fácil que nunca capturar recuerdos. He de reconocer que soy adicta al móvil, y ya sea para echarle un ojo al mail, a Twitter, a Facebook, Pair o Instagram, por supuesto, pero siempre estoy con el móvil en la mano.

A lo que iba, es que es muy fácil inmortalizar momentos, carteles, sloganes,... fotografío todo lo que se me pasa por los ojos y me llama la atención. Recuerdo hace unos años (7 o así), cuando hicimos una escapada a León con amigos. Allí, creo recordar que fue el domingo, había un mercadillo y nos dimos una vuelta, por eso de ver lo autóctono y ver qué baratija y ganga encontrábamos. Fue en un puesto de ropa interior donde vimos "Pantys de Berano". Perdo, ¿dónde está ahora esa foto? Seguramente perdida en alguno de los muchos discos duros que andan por casa, o que se han quedado en alguna mudanza. ¿Por qué no puedo recordar ese momento a golpe de scroll?

Por eso me encanta Instagram: lo veo, lo capturo y ahí está. De hecho, si pudiera, algunas ni las compartiría y me las quedaría pa mí, de recuerdo, retocadas y bonitas.

Uno de esos momentos me pasó el otro día en el Makro, haciendo la compra para la fiesta piscinera que comentaba el otro día. Fue allí donde me encontré con esta virguería:



Desde luego, no sé a quién se le habrá ocurrido ese copy, pero estoy segura de Wall-e no se parece a mí. ¿Un cacharro redondo, de metal y con luces sospechosas me imita a la perfección? ¿En qué? ¿Tiene sangre de chocolate? O_o

A día de hoy sigo sin entender en qué nos puede invitar el cachivache ese, pero lo que sí está claro es que quedará guardado en mi Instagram para la posteridad ;-)